terrores nocturnos

Tumbada en la cama los espero. Mis ojos no ven más que la negra noche entrando por la ventana. Pero sé que están ahí, acechando.
Incapaz de dormir, me revuelvo en la cama. Los pensamientos resuenan en mi cabeza hasta hacerse indistinguibles y la memoria de mi cuerpo hace que me sienta enferma.
No puedo moverme. Los músculos tensos inmovilizan las articulaciones intentando parecer un cuerpo muerto. Mis monstruos no se alimentan de carroña, necesitan el pensamiento vivo para nutrirse…
Los siento acercarse. Me observan. Ya no respiro, mi cuerpo yace inmóvil bajo sus fauces y sé que sería mejor morir que descubrirme. No me importa el dolor de mis huesos, la desesperación de mis células por conseguir oxígeno… no me moveré hasta que ya no note su aliento sobre mi piel.
Se mueven. Creo que han decidido marcharse. Escucho el silencio de la habitación. La siento menos saturada. No quiero moverme, pero el terror frenético se desvanece en la habitual angustia que me abraza, reconfortante. Se han ido. Por fin se han ido. Puedo volver a respirar.
Entonces siento sus cabezas girándose, sus ojos clavados en mí. Ocultos en las sombras, esperaban. El pánico regresa recorriéndome violentamente, pero sólo mis entrañas se retuercen, mi piel es ahora una prisión que me inmoviliza.
Agachan sus deformes cabezas sobre mí. Me están oliendo. Noto su saliva caliente cayendo de las bocas ansiosas. Sólo me queda esperar, inerte, a que todo acabe. El tiempo se alarga, mi cabeza se llena con el atronador zumbido del silencio…
Todas las bestias se abalanzan sobre mí. Me devoran, engullen mi cuerpo, siento cada uno de sus dientes mordiendo, desgarrando… y el miedo se desvanece. Se van, dejando únicamente las sábanas revueltas.
Se van, pero sé que esta noche regresarán. Volverán por más, como cada noche desde que se adueñaron de mí. Sólo me pertenece el infierno de los días para recordarlos y temer su vuelta…

Nunca podré engañarlos.

2 comentarios:

Ferran Vega dijo...

Estaré loco, Mikaela, pero me gusta mucho lo que escribes, lo que nos cuentas.

Espero que sigas así porque aquí tendrás un lector asiduo.

¿Te importaría si te agregara a la lista de contactos de mi blog?

Un abrazo y que vaya bien con las letras.

Anónimo dijo...

Los terrores nocturnos nos acechan a todos, como hadas del otro lado del espejo que luchan por apoderarse de nuestra mente y llegar hasta nuestro subconsciente.

Pero en realidad es nuestro subconsciente el que los crea, torturado, por recuerdos de un pasado del que no podemos escapar.

A si que nos corresponde a todos preguntarnos que hicimos en ese pasado que estuviera tan mal.

Fdo.

Gustav.